Parasomnias

Terrores nocturnos

Los TERRORES NOCTURNOS son episodios que suceden durante la primera mitad de la noche, en sueño profundo y se caracterizan por llanto brusco e inesperado del niño, con una expresión de miedo intenso en la cara y sudor frío. Es muy difícil despertar al niño, porque esta profundamente dormido y si se consigue, el niño puede sorprenderse ya que no entenderá el porque se le ha despertado. Suelen aparecer alrededor de los 2-3 años y ceden espontáneamente al llegar a la adolescencia.

 

Pesadillas

Son fenómenos parecidos a los terrores nocturnos aunque se diferencian por dos hechos concretos: siempre se producen en la segunda mitad de la noche, en la fase REM y el niño explica claramente que es lo que ha soñado y le ha desperta­do. Normalmente relata hechos angustiosos relacionados con miedo, animales que le atacan o conflictos con otros niños.

Por lo general los episodios duran unas semanas y están relacionados con algún fenómeno externo que ha causado inquietud al niño. A medida que disminuye la ansiedad diurna los episodios también disminuyen en intensidad y frecuencia. Ceden espontáneamente antes de la adolescencia. Si persistieran debería investigarse la presencia de psicopatología.

 

Sonambulismo en niños

El Sonambulismo es la repetición automática de conductas aprendidas durante los períodos de vigilia, durante el sueño. El niño esta profundamente dormido cuando sucede el episodio. Tienen lugar después de dormir 3-4 horas o antes, siempre en fase 3-4 de sueño y una sucesión típica de fenómenos podría ser la siguiente: “El niño se levanta de la cama, dormido aunque con los ojos semiabiertos, se dirige hacia el lavabo, se lava las manos y vuelve a la cama”. Si se le hacen preguntas simples suele responder con monosíla­bos aunque no siempre lo hace porque a menudo no comprende el significado de las palabras. Es muy difícil despertarle porque está profundamente dormido y si se consigue, le provocaremos una sensación de gran extrañeza e inseguridad ya que no entenderá la situación en que se encuentra y porque se le despierta.

 

Sonambulismo agresivo en adolescentes y adultos

Son episodios de despertar brusco que se producen durante la primera mitad de la noche. Tienen un componente motor, es decir el paciente puede ir desde simplemente sentarse en la cama a andar o correr por la habitación o por la casa. En los casos más ligeros solo se observan pequeñas incorporaciones en la cama, se sientan, y vuelven a acostarse. En los casos mas violentos pueden refugiarse en el lavabo u otra habitación, incluso se pueden quedar dormidos en otro lugar. Pueden ser tan aparatosos que pueden intentar trasladar muebles, llevar el colchón a otra habitación o pegar a la persona que esta a su lado tratando de calmarle. Esto último es bastante excepcional pero se ha dado en alguno de nuestros pacientes.

Estos episodios mas espectaculares pueden acompañarse de somniloquia, es decir, hablan normalmente con frases incoordinadas o bien con expresiones que tienen que ver con lo que están “interpretando”. Es frecuente que realicen conductas de protección hacia los que están a su lado, con frases que confirmas esta sospecha ya que gritan o acusan a terceras personas imaginarias con las cuales mantienen  supuestas conversaciones a base de gritos o amenazas.

Pueden acompañarse de conductas vegetativas, palidez y sudor, con taquicardia y siempre existe un componente de ansiedad de base. Este factor es importante, ya que cuando los familiares consultan y nos explican los episodios,   dicen que “parece que huyen  o se pelean  con alguien o simplemente tratan de proteger a la familia de supuestos agresores o intrusos”.

Los que están a su alrededor pueden, habitualmente, reconducir a la cama al paciente pero muchas veces, si esto se da en sujetos jóvenes, ejercen tal actitud violenta que incluso pueden sufrir agresiones quienes intenten calmarlo.

En algunas ocasiones, los pacientes que sufren estos episodios pueden sufrir autolesiones que se hacen evidentes al día siguiente, en forma de rasguños o escoriaciones, incluso inflamaciones, por golpes contra la pared, muebles u otros objetos.

Los casos más leves suelen pasar desapercibidos ya que son poco aparatosos y al día siguiente no suelen haber señales que indiquen la situación acontecida la noche anterior, a excepción de una cama revuelta o la ropa cambiada de sitio.

Normalmente, los pacientes no suelen recordar los episodios aunque en ocasiones y de forma vaga pueden relatar un cierto hilo conductor de la historia que “han vivido” la noche anterior. Pueden explicar que huían de algo o que alguien extraño se había introducido en la casa.

Pueden sentirse preocupados, según sea la magnitud del proceso ya que, al ser incontrolada la actividad motora que realizan, no son capaces de parar o dejar de hacer estos episodios. Hay casos extremos de pacientes que por autoseguridad o para no hacer daño a los que tienen a su alrededor, se atan a la muñeca una cuerda que posteriormente atan a la cama. Explican que, cuando van a iniciar un episodio, al verse limitados en su acción por la atadura, el episodio para ya que se despiertan levemente.

Cuando esto sucede en parejas jóvenes, lógicamente el que debe compartir el lecho con alguien con este problema, se preocupa o incluso tiene miedo, siendo causa de abandono de la cama o múltiples malas interpretaciones del hecho.

Suele afectar a ambos sexos aunque con una cierta predominancia en varones, de una edad que va desde los 18 a los 35 años. La frecuencia puede ser irregular, variando mucho de un individuo a otro, aunque es frecuente que, si contabilizamos los episodios leves y los más aparatosos, pueden llegar a ser diarios o incluso presentarse varias veces por noche.

Lo más normal es que aparezca relacionado con alguna situación de estrés vivida o previsible aunque también se suele dar sin ninguna causa desencadenante. Por esto, no es habitual, que antes se relacionase esta situación con problemas anímicos o incluso psiquiátricos. Aunque ocasionalmente puede ser cierto,  lo habitual es que se presente en pacientes totalmente sanos, desde el punto de vista psicológico y psiquiátrico.

Suele ser más frecuente durante la primera mitad de la noche aunque en algunos pacientes se presenta en cualquier momento del sueño.

 

Bruxismo

También conocido por “chirriar de dientes” es un fenómeno frecuente en los niños durante el sueño. Se produce por una contractura excesiva de los  maxilares dando lugar a un típico ruido que suele preocupar a los padres aunque no despierta a los niños. Si la contractura es muy importante puede provocar alteraciones en las piezas dentales que pueden ser evitadas con prótesis de protección utilizadas durante la noche. No está asociado a ninguna fase de sueño en especial ni se asocia a ninguna actividad mental específica. Es muy frecuente en niños con malformaciones maxilo-faciales y con mala oclusión dental especialmente en el Síndrome de Down.

 

Somniloquia

Es muy frecuente e inocuo. Se presenta durante el sueño, preferentemente en la madrugada. Consiste en expresar sonidos verbales con poco contenido semántico, ligados normalmente a ensueños. Pueden llegar a ser intensos con gritos, llanto, risa o comentarios sin importancia. Suelen ser palabras aisladas o frases muy cortas, que el niño no recuerda al día siguiente. En adolescentes jóvenes pueden llegar a ser verdaderos discursos en cualquier momento de la noche y no entrañan ninguna patología específica. Suelen despertar a los hermanos que duermen con ellos aunque raramente se despiertan a si mismos. No existe un tratamiento específico que haga desaparecer al fenómeno. En estados febriles pueden ser más evidentes. Son muy típicos cuando el niño inicia la guardería o la escuela.

 

Movimientos rítmicos durante el sueño

Algunos niños efectúan Movimientos Automáticos de Automecimiento para conciliar el sueño. Suelen iniciarse hacia los 9 meses y raramente persisten más allá de los dos años.

Consisten en movimientos que realizan con la cabeza o con todo el cuerpo hasta que consiguen dormirse y que pueden acompañarse con sonidos guturales. Los movimientos mas frecuentes son golpes con la cabeza sobre la almohada o balanceo de todo el cuerpo estando el niño en posición de decúbito prono. Preocupan a los padres por la espectacularidad de los movimientos que suelen provocar ruido o desplazamiento de la cuna. Algunos niños pueden producirse rozaduras sobretodo en la barbilla. Normalmente desaparecen espontáneamente antes de la adolescencia. Se ven en niños normales pero mucho mas frecuentemente en niños con retraso mental o autismo. Algunos autores consideran a los movimientos rítmicos como parte de una conducta aprendida, en la que el niño reproduciría los movimientos de mecimiento que realizan los padres al acunarlo. También se especula que la estimulación vestibular provocada por el movimiento repetitivo pudiera tener parte en la génesis y conservación del fenómeno.

El diagnostico se realiza mediante la clínica y raramente utilizaremos la polisomnografía. Debe hacerse el diagnostico diferencial con la hipsarrítmia, el espasmo mutans y el Síndrome de la muñeca oscilante. Generalmente no se precisa tratamiento específico. Informar y calmar a los padres en primordial.

Se pueden tomar medidas de precaución para disminuir el ruido y evitar que el niño se dañe físicamente. Solo si persiste más allá de los 5 años deberá ser valorado neurológica y psiquiátricamente.

 

Sexomnia

También llamado sonambulismo sexual, la «sexomnia» se define como la aparición de conductas sexuales durante la fase del sueño profundo. Esta poco común alteración del sueño consiste, como su propio nombre indica, en practicar sexo aun estando dormidos. Al despertar, el sujeto permanece en un estado de amnesia y desconoce lo ocurrido a menos que alguien -generalmente la pareja- se lo cuente.

Poco se sabe de esta extraña pero problemática patología. La última Clasificación Internacional de Trastornos del Sueño coloca la «sexomnia» dentro del grupo de las parasomnias (trastornos de conducta durante el sueño asociados con episodios breves o parciales de despertar), por lo que las causas de su aparición podrían ser similares a las de otros tipos de sonambulismo.

Hay muy pocos estudios que indaguen en las causas de este trastorno así como en sus posibles tratamientos. «No existen aún estudios epidemiológicos sobre la “sexomnia” ya que solo disponemos de información sobre casos aislados», argumenta. Es por ello por lo que es difícil contar con datos relativos al porcentaje de afectados o al grado de incidencia en hombres o mujeres. Por este motivo estamos reclutando pacientes que presenten esta patología, a fi de ayudarlos y ampliar a la vez nuestro conocimiento.

Si usted pacede esta patología, póngase en contacto con nosotros. Le visitaremos gratuitamente.