Insomnio Aprendido

La evolución natural del Insomnio Infantil por Hábitos Incorrectos es hacia una persistencia del deterioro en el hábito del sueño que se manifiesta de forma algo distinta en el niño mayor de 5 años y se denomina Insomnio Infantil Aprendido.

El Insomnio Infantil en la población de 5 años en adelante presenta una prevalencia del 14%. Las características clínicas de esta patología consisten en: dificultad para iniciar el sueño solos o larga latencia de sueño (mas de 30 minutos),  despertar nocturno con visita a los padres (normalmente ya no les llaman), y  demanda de “co-sleeping” (dormir en la cama con los padres). Normalmente el niño cuando acude a la cama de los padres habla de su problema o esgrime razonamientos elaborados, fácilmente creíbles por los padres que  frecuentemente sucumben a sus demandas porque se producen a altas horas en la madrugada

Los niños, cuando son interrogados, refieren dificultad para poder dormirse, “miedos durante la noche” etc., pero en realidad lo que traducen estas quejas es una inseguridad en su hábito de sueño. El niño se siente inseguro en el momento de realizar el habito del sueño, al igual que ocurre con cualquier otro hábito que no se ha aprendido correctamente, porque desde siempre ha tenido problemas para dormir. Rehusa ir a dormir a casa de otros niños, no quiere ir de colonias o campamentos en verano y el hecho de acostarse no le resulta una situación agradable.

El tratamiento no puede ser igual al que se realiza en los niños mas pequeños porque en el niño mayor las conductas desarrolladas alrededor de su mal habito hacen mas complejo su abordaje. Normalmente también se hallan conductas alteradas en el comportamiento de los padres en relación al problema, que hacen mas complejo el tratamiento. Por esto es imprescindible realizar el la aproximación terapéutica conjuntamente con el niño y los padres.

Esta patología condiciona una clara repercusión diurna en la esfera intelectual, los niños tiene problemas de retraso en la escuela, consecuencia del mal dormir, y en la esfera afectiva ya que la situación de la irregularidad de su sueño les provoca el sentirse distintos o inferiores a los demás niños. En los padres y hermanos, si los hay, provoca una clara insatisfacción y a la vez preocupación por la situación y la incapacidad para resolverla, ya que los han intentado “todo”, desde las ”buenas palabras” hasta los castigos, pasando algunos incluso por la agresividad.