¿Hay que despertar a un sonámbulo?

Mucha gente todavía se pregunta si hay que despertar a una persona sonámbula. Piensan que los sonámbulos se despiertan de la cama con los brazos estirados como si fueran fantasmas.

Todo estas creencias son antiguas y hoy en día sabemos que no son verdad.

Un sonámbulo es simplemente alguien que se despierta mientras duerme pero no se despierta del todo, por lo tanto no hace falta despertarlo, él está durmiendo aunque pueda levantarse, decir algunas palabras o realizar algunos actos como ir al baño.

Si encontramos un sonámbulo simplemente hay que reconducirle a la cama con palabras muy cortas como ‘ven’ ‘vamos’ ‘sígueme’ y dejarlo de nuevo en la cama tranquilo.

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Menstruación y sueño

El insomnio y otros trastornos habituales, como la somnolencia diurna o nocturna excesiva, son habituales a cualquier edad mientras haya menstruación. Durante los días de la regla mu- chas mujeres refieren dificultades para conciliar el sueño, numerosos despertares, cansancio al despertarse y somnolencia o fatiga persistente en la vigilia. Estos síntomas pueden aparecer incluso una o dos semanas antes, formando parte del síndrome premenstrual, el cual añade hinchazón, calambres y dolores abdominales, turgencia mamaria, cefaleas, irritabilidad y de- seo irresistible de consumir dulces.

 

  • 6 horas antes de dormir:  Evitar  todas aquellas bebidas con alto contenido en cafeína (colas, café, yerba mate, chocolate y té). Asimismo, los refrescos azucarados o el alcohol no son convenientes. 
  • Hidratación: antes y durante la menstruación es básico ingerir líquidos abundantes; al menos dos litros diarios para compensar la pérdida de fluidos y mitigar la hinchazón. Podemos recurrir a los zumos de frutas, verduras y hortalizas, las infusiones sin azúcar y, por supuesto, el agua que ayuda a combatir además la retención de líquidos. 
  • Alimentación equilibrada: nada de grasas, fritos o alimentos muy condimentados al llegar la noche. Evitar dulces, que pueden provocar trastornos intestinales y acidez, lo que nos retarda el sueño y/o nos  despierta. Por el contrario hay que incorporar alimentos ricos en hierro. 
  • Ejercicio permanente a cualquier edad:  Al menos tres o cuatro veces a la semana deberíamos incorporar una rutina para movilizar nuestros músculos, activar la circulación y favorecer el sueño. Puede ser cualquier ejercicio (caminar, correr, natación, etc.) y lo practicaremos hasta tres horas antes de ir a dormir, a fin de no energizar el organismo. 
  • 2 horas antes de dormir: es el momento de relajarse. Música suave, lectura, meditar, tomar una infusión o ver una película son herramientas que ayudan a reducir el estrés causado por la marea hormonal. Si fuera necesario, es posible tomar un hipnótico suave, siempre bajo prescripción médica.

 

6 SEÑALES QUE INDICAN QUE TU SUEÑO NO ES REPARADOR

 

Junto a la dieta y la actividad física el sueño es uno de los tres pilares que nos garantizan un bien estar físico. Los estudios nos revelan que gran parte de la población duerme mal, pero debido al ritmo de vida que llevamos, muchas veces no somos capaces de identificar el problema y lo incorporamos en nuestra rutina como si fuera normal. No debemos permitirnos no descansar, nos jugamos mucho.

Hoy os hablaremos de 6 señales claras que nos indican que no estamos durmiendo suficiente o nuestro descanso no es reparador.

Dificultades para pensar con claridad y tomar decisiones. Cuando no se descansa lo suficiente, la concentración, la agilidad mental, la capacidad de procesar la información y la toma de decisiones se ven afectadas.

Problemas de memoria. La falta de sueño repercute directamente en la memoria. Durante la fase REM el cerebro procesa la información captada durante el día y ayuda a consolidarla y almacenarla debidamente.

Cambios de humor. Nuestra capacidad emocional depende de nuestro descanso. Si dormimos mal nuestro humor se puede ver afectado y podemos experimentar tristeza y euforia sin motivos.

Imposibilidad de manejar el estrés. El estrés es una de las causas más comunes de insomnio, y a su vez, consecuencia del mismo. No dormir las suficientes horas contribuye a aumentar los niveles de estrés y ansiedad. Nos cuesta más relajarnos, con lo que nos cuesta más dormir.

Irritabilidad y frustración. Si no dormimos bien, nuestro cerebro no está al 100%, algunas funciones cognitivas se ven afectadas y no somos capaces de resolver problemas con agilidad, lo que puede que nos afecte en forma de frustración y como consecuencia irritabilidad.

Cambios en la percepción sensorial. No descansar adecuadamente puede causar cambios en la percepción sensorial de las personas, como la reducción del campo visual o la pérdida de sensibilidad ante señales emocionales, como pueden ser las expresiones faciales de alegría o tristeza.

Si experimentas alguna de estas 6 señales es probable que tu sueño esté siendo insuficiente.

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